Proceso Productivo

  • Recolección

El momento de la recolección es el final de un proceso que dura todo el año. Durante todo este tiempo nuestros olivos son tratados con el mayor mimo y dedicación. Conjugando la experiencia y la innovación, nuestras prácticas en olivicultura prestan especial atención a la tala, el riego y los nutrientes que el árbol necesita para proporcionarnos el mejor fruto posible.

Así, a finales del mes de octubre o principios de noviembre, comienza la campaña de aceituna: una recolección temprana junto con un estado de madurez óptimo, son  unos de los aspectos más importantes para elaborar un aceite de calidad.

Es en este tiempo cuando el índice de madurez óptimo del fruto nos va a ofrecer el mejor zumo y así, disfrutar de toda su riqueza olfativa y gustativa. Encontraremos aromas como el tomate, el plátano, la manzana, la higuera, el trigo verde, la hierba recién cortada... ¡un placer para nuestros sentidos!

El tipo de recogida se realiza combinando la forma tradicional del vareo manual y modernas máquinas vibratorias. El fruto es transportado inmediatamente, con nuestros propios medios, a la almazara para su molturación, evitando siempre el golpeo y el maltrato del para que llegue a nuestro molino en las mejores condiciones.

 

  • Elaboración.

A la llegada a la almazara se inicia el proceso de limpieza de la aceituna mediante unos ciclones de aire que eliminan las hojas y los pequeños tallos. Una vez limpia la aceituna es depositada en tolvas de acero inoxidable para su inmediata molturación.

El tiempo de almacenamiento del fruto es lo más breve posible, por lo que automáticamente, la aceituna pasa a ser molturada. En los molinos se procede a la rotura de las paredes celulares del fruto para liberar el aceite que se encuentra en su interior formándose una pasta que pasa a las batidoras.

El batido tiene por objeto la formación de gotas de aceite de mayor tamaño por agregación de gotas más pequeñas. Tras este proceso, se procede a la centrifugación física de la pasta obtenida. La diferente densidad de los elementos de esta masa hace posible que, gracias a la fuerza centrífuga, los menos pesados (aceite) queden en el interior de la centrífuga y los más pesados (alpeorujo) sean arrastrados hacia el exterior.

 

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